viernes, 9 de octubre de 2009

LA AVENTURA DE SER MAESTRO:

Algo tiene el ser maestro, algo que cuando te atrapa ya no te suelta, tal vez sea el reto mismo de probarnos en nuestras capacidades, tal vez sea el querer trascender, tal vez sea que íntimamente todos tenemos ese instinto más que paternal o maternal pero más allá del aspecto carnal, porque al final de cuentas nuestros alumnos no son nuestros hijos pero queremos cosas buenas para ellos, tal vez algunos compañeros aún no tienen la dicha de ser padres pero esto es como una extensión de ellos.

En estos días he estado inmerso en una serie de estados de ánimo medios especiales, por un lado los aspectos de necesidades económicas apremiantes, por el otro no poder apoyar a mis hijos en todo lo que quisiera, por otro mi situación laboral que no me parece la ideal en estos momentos, en fin muchas broncas y en efecto por muy maduro o profesional que debo ser cuesta trabajo evitar que estos problemas no se reflejen en el aula, pero hasta eso, tengo ese consuelo, ayer unas alumnas lo advirtieron y me dijeron, -Profe lo vemos mal como que no es el mismo de siempre.

Por más que se los negué insistieron y les comenté algo sobre mis apuros económicos, me dijo una de ellas no se preocupe le voy a decir a mi mamá que le preste va a ver, yo de broma le dije: -Si ya sabes pago hasta con réditos.

Cual va siendo mi sorpresa que hoy me dice la alumna, ya mi mamá le anda consiguiendo el dinero, yo bromeando todavía le dije -Ajá...me dice profe es en serio y ya pues me alarmé y le dije no como crees me metes en una bronca y la hice que le llamara a su mamá para que le explicara que era una broma, y no era por pasar, la niña va bien en sus calificaciones.

Eso como que me levantó el ánimo y a la vez me sacó de onda por que aún entre los compañeros "adultos" no hay esa solidaridad por muchas razones comprensibles, tal vez, con los años eso se va perdiendo ojalá esta muchacha lo conserve siempre.

Cuando han llegado compañeros nuevos al plantel siempre me pongo a sus órdenes para lo que se les ofrezca, porque sé que en determinado momento yo estuve en esa situación y alguien me brindó su ayuda o cuando menos me la ofreció y eso es reconfortante siempre, más al principio.

No le diría como son las cosas porque al final de cuentas casa quien debe construir su propia experiencia, sus propios temores para salvar, su propio estilo y dejarse envolver en la medida que quiera por la magia de los grupos de clases.

Cada día aún con el mismo grupo, no se diga cada semestre, es nuevo, les he de comentar que al iniciar un semestre aunque haya dado la materia anteriormente, aunque sea un grupo con el que ya he trabajado, aún siento un poco de nervios, y eso me gusta me demuestra que tengo que estar listo y que es un nuevo reto para mí.

Considero que cuando un trabajo te gusta mucho y ha representado una salvación, como lo es el COBAO en mi caso, esto te proyecta hacia adelante, a seguir, a buscar mejorar, a pesar de todo: sueldo, oficinas centrales, sindicatos, problemas y demás cosas a la que nos enfrentamos día a día.

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